lunes, 28 de junio de 2010

POPOPOLLO

Después de un día de estudios, exámenes finales, trabajos de último momento y lágrimas de suplica a los profesores para que te aumenten por lo menos un punto y así no repitas el curso. El estomago ruge, reclama comida, como si tuvieras dentro un pitbull que gruñe por comida y si no se la das te morderá.

En lima un chifa se encuentra en cada esquina, pero por cada dos hay una pollería. Siendo los clásicos cuarto de pollo por 7 soles o los restaurantes bonitos donde al final no importa cómo te atiendan sino que al final cojas la alita con la mano.

Se ha instaurado un día del pollo a la brasa, y con tanto chongo ya no sé ni que día es.

Un plato demócrata que encanta a los colores, las razas y las clases; ni los políticos pueden resistirse, así podemos encontrar a ese gran congresista que en un arranque de hambre se comió 900 pollos de porrazo e hizo pagarlo al congreso, pobrecito. Un plato insignia que hizo que me peleara con un profesor de la Pre Sise donde tercamente me decía que un plato como este no podía ser considerado un plato insignia
  JOJOLETE

En cuanto uno se sienta a espera de que te sirvan, es imposible ver sin desesperación las mesas vecinas, como los demás ya están comiendo y mojan las papas en el ajisito, huuuuuuu… Un pollo a la brasa sin papas es inconcebible, es in insulto a la culinaria peruana y una falta de respeto a mi hambre. Pensar que esta maravillosa combinación fue fruto del dueño de la Granja Azul a quien simplemente no le gustaba el arroz.

La Granja Azul es dueña de la historia, fue donde se hizo la primera receta y donde se originó el primer banquete,

COMA TODO EL POLLO QUE PUEDA POR 5 SOLES

¿Por qué no hay ese tipo de ofertas hoy en día?

El peruano es de buen comer, y estamos acostumbrados a un platote que parece para dos y es para uno.

Comer este plato sin ensuciarse las manos es ir contra nuestras costumbres, no me importa que Frida Holler termine dándome de golpes en las manos con un periódico, yo como la piernita con las manos y después me chupo los dedos.

Según mi mami, la costumbre era comer con las manos, los cubiertos lo introdujeron los que se creían finos y no se querían parecer a la plebe. Junto con el plato de pollo, papas y ensalada se te servía un tazón de agua caliente con limón para limpiarte los dedos, muchas veces había algún despistado que creía que era caldito, lo peor es que al final se lo tomaba. IUUUU.

Otro de los encantos de esta comida son esas crocantes papitas, sean blancas, sean amarillas, sean huairo igual hacen ¡¡Crunch crunch!! Adoro cuando se empapan en esa mayonesa casera, en kétchup o en ese ajicito amarillo que me trae recuerdos; los domingos en el Pardos Chicken donde comía feliz junto a mi abuela y succionaba aire pues no estaba acostumbrada al picantito que me enloquecía.

Con el plato humeante frente mío me lanzo a sacar el pellejito y me quemo, siempre me pasa esto y nunca aprendo. Mi presa favorita es la pierna y el encuentro, aunque mi mamá siempre me sirva la pechuga.

Hoy sentada en un restaurante lleno de un olorcito intoxicante y con mi almuerzo-cena al frente, estoy feliz, es que…

¡TE QUIERO POLLO!, no por ser pollo

Si no porque estás bien rico…

Datos extras:

EL 58% DE LOS PERUANOS PREFIERE POLLOS A DIFERENCIA DEL 30% QUE PREFIEREN CEVICHE.

SE VENDEN APROXIMADAMENTE 100 MILLONES DE POLLOS AL AÑOS.

SE HA DISPUESTO QUE EL DÍA DEL POLLO A LA BRASA SEA EL TERCER DOMINGO DE JUNIO.


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