martes, 21 de junio de 2011

Prohibido prohibir

La libertad está por todos lados, en la constitución, en la declaración de derechos humanos, en los comerciales, en la ropa y hasta en el tatuaje que la hueca peliteñida tiene detrás de la nuca (eso cree ella pero en verdad dice sopa), entonces porque alguien cree que puede decirnos que hacer o no hacer.

Ok, papá y mamá hacían lo hacian, pero también te pagan el cole, la comida, la ropa y el dermatólogo va a borrar las marcas de tu acné pre-adolescente; pero nadie más podría tener algún derecho, función, atribución, poder divino de decirte que puedes hacer o no puedes hacer.

Lo odio, lo detesto.
Lo odio más que la beterraga y el aceite de oliva en mi ensalada.

Lo odio más que un libro caro y aburrido.

Lo odio más que darme cuenta que estoy gorda y no me queda mi vestido favorito.

Odio que me digan que hacer.

No! Yo no soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, soy rebelde porque me gusta hacer cosas diferentes, que no tienen nada de malo, pero el solo hecho que alguien me diga no lo hagas me irrita.

No te me pongas sabroso que te chaveteo con mi constitución sin resumir.

IM  DANGEROUS!!

En las relaciones este sentimiento de pertenencia es bonito, ese “eres mía” sin un tono psicótico puede llegar a ser tierno pero… NO ES REAL. Las personas no tenemos etiquetas en la parte trasera de la nuca (El mio diría Chanel jiji) y no andamos con código de barras, no me imagino que para besar a alguien tengan que escanearme antes.

Un consejo muy viable es “No te metas con alguien que hace algo que no aprobarias que tu pareja haga, porque lo hará”, tal vez para darte la contra, tal vez porque lo ha hecho antes y lo seguirá haciendo a pesar de que te ame y sienta respeto hacia la persona que toma su mano pero si así la conociste así la tienes que amar, o solo porque le gusta verte molesto.

Podríamos examinar esto más afondo, el CSI de las frases entre pareja diría que pienses en el ENTRE LINEAS. Las mujeres siempre entendemos más allá de lo evidente ( muérete Munra!), buscamos el significado oculto y un “no lo hagas” podría traducirse a un “¿me lo estas prohibiendo?”, después vendría el “no te estoy pidiendo permiso”, tu seguirías con que no te agrada y ella atacaría con argumentos de libertad y de libre decisión y blah, blah, blah.

FIGHT!!

O en un final mas de novela, alguien se va y el otro se queda parado viendo como el otro se va (no se porque las mujeres son las que mayormente se van, Ohh maldito orgullo).

Las personas deberíamos venir con instrucciones y advertencia.

La primera para que sepas como funciona, y la segunda para que sepas a que abstenerte.
Alguien me dice “Te olvidaste de la garantía”. Sorry, no me importa que a veces tenga ganas de romperle el pescuezo, nunca lo devolvería.



1 comentario:

  1. Uuff que me digan lo que tengo que hacer o lo que debo hacer me jode mucho...

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